Fragmento: "Existencia I y II" Acrílico Macocel 50 x 21 cm Fragmento: "Conciencia" Esmalte sobre panel metálico 122 x 255 cm Fragmento: "Destiempo II" Acuarela 73 x 53 cm Fragmento: "Dame tiempo" Acuarela 60 x 50 cm
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Semblanza
Luz María Solloa
"Abismo luminoso"
Acrilico tela
80 x 60 cm
"Integración"
Acrilico tela
90 x 70 cm
"Enlaces con el tiempo"
Acuarela
74 x 54 cm
"Circulando"
Acuarela
73 x 53 cm
"Los gigantes"
Acrilico tela
100 x 80 cm
Gerardo Fontanes Pérez - Akros Gallery – 23 de Septiembre de 2010.
Tempus fugit

Esta artista, con declarados antecedentes raciales de nuestra tierra;  nacida y residente en México y hermanada por  naturaleza con otras artes, como la música; ha elegido en esta oportunidad realizar un periplo por Europa,  mostrando su obra en una selecta secuencia de exposiciones.

Vinculada afectivamente con la Asociación de Acuarelistas Vascos con sede en Bilbao, y familiarizada por tradición con nuestras ciudades;  desembala en nuestra Galería de Arte su  bien calculado equipaje de obras realizadas en Acrílicos, Acuarelas y Óleo sobre diversos soportes tradicionales y con un enigmático tema central  que titula: Tiempos y silencios.  Por su extenso currículo de formación, apreciamos el largo recorrido de sus experiencias,  lo que nos permite abordar la contemplación de su trabajo desde una perspectiva basada en su extensa evolución  como artista.

La mitología siempre ha sido una rica fuente de sugerencias.  El zodíaco nos proporciona la enigmática iconografía simbolista de sus diferenciados signos planetarios  y el sometimiento de la propia existencia de la humanidad a la que pertenecemos que, en todas las culturas,  acostumbran a enmarcar la fantasiosamente vida,  atribuyendo sus contingencias a arcanos designios astrales y sometiendo su azar a decisiones atribuidas a fabuladas divinidades; rindiéndola a condiciones de caracter universalista como: el tiempo; el sonido; el silencio; la luz... y el color consecuente de cada diferenciada percepción sensorial. 

Imagino que algunas intensas inquietudes residen permanentemente en el  ánimo de  María Luz Solloa cuando le impulsan a tomar los pinceles y adentrarse en la representación, casi mística, de alegóricos personajes  integrados dentro del esoterismo de los signos;  en las sugerencias de alusiones oníricas y conflictos anímicos que parecen reflejar las incertidumbres, las dudas y los condicionamientos existenciales de los humanos.

No le he preguntado la secuencia  ordenada de la producción de su obra. Como simple espectador, he preferido  tratar de descubrir la meditada clave de lo que pudiera significar cada una de estas imágenes, en conjunto o separadamente.  Hay elementos que podría atreverme a definir de forma genérica: alusiones al encadenamiento forzoso de nuestras personalidades; la variable incógnita  de lo relacional  entre lo masculino y lo femenino; apelaciones a la falta de libertad individual reprimida por encintadas ligaduras de simulada seda metálica,  o declaradas cadenas en forma de insalvables ataduras de la voluntad del pensamiento.

Y abarcando y envolviéndolo todo, aparece la esfera: elemento y forma universal de los mundos conocidos, recogiendo dentro de ella, en demostrada figuración, la apariencia de las energías esenciales,  tanto lo intangible como aquello de carácter físico y materialmente visible, utilizando para su representación una perspectiva circular plana transformada en engranajes dentados que se ensamblan, conjugándose activamente entre sí,  para describirnos de forma alegórica el movimiento que resulta de la aplicación activa de la energía,  y dando sentido al concepto tiempo, relatando su silencioso e interminable transcurrir al paso rítmico de un infatigable caminante; mientras,  sobre la talla de los reconocibles símbolos de las horas, va dando funcionalidad a nuestro particular reloj existencial. 

En lo puramente artístico,  es una obra de gestación difícil,  puesto que, al ejecutarla, debe prescindir de todo impulso gestual para definir con infinito cuidado el fundamento de lo profundamente intuido. De este modo va articulando imágenes, vinculándolas en supuestas acciones relacionales. Los rostros miran y esperan, contemplan y observan,  y los cuerpos se entrelazan,  sumidos en espacios pictóricos; algunos de intenso colorismo, y otros de incógnita y tenue ligereza.  Una obra personalista, fuera de lo habitual,  que sin prescindir de una estética atractiva, hace meditar, y mucho, en lo que suscita el pictóricamente narrado contenido de su pensamiento.

Berta Taracena - Historiadores y Critica de Arte - Junio 2008
Unidad de Forma y Fondo en el arte de Luz María Solloa

El sentido vigoroso y apasionado de la realidad que identifica la pintura de Luz María Solloa queda ampliamente expresado en su obra reciente. En el conjunto de sus nuevas obras, Solloa habla alto y civilmente de modo concreto e imaginativo que presta valiosas categorías de forma y contenido a su lenguaje plástico.

Su interpretación dinámicamente expresiva de lo real obtenida por medio de un dibujo a base de grandes trazos lineales enriquecidos por angulosidades imprevistas de un gran movimientos y acción, se adorna con un cromatismo cálido de fuertes resonancias que se apoderan del tema desarrollándolo con agudeza igual que con lirismo y fantasía.

En la exuberancia e sus expresiones se siente la participación del hombre en lucha continua con el mundo de la experiencia pero nunca para evadirse sino para comprender hasta el fondo la compleja realidad circundante, modificarla e intentar el cambio.

De este sentimiento seguramente proviene la potencia vital que emanan obras como SOCIEDAD Y SUCIEDAD (2008) auténtico retablo de dimensiones murales que hace gala de la elocuencia lirica de Luz María Solloa con todas sus flores y todos sus furores. De igual impacto vital resultan otras obras recientes como DISCOS DE ENLACE, REFLEJOS, INVASION METALICA, ABISMO LUMINOSO, LUCHA CON EL TIEMPO y algunas más, opulentas en planos perspectivos movidos por una vital ansia de conocimientos que la pintora sabe compartir con los espectadores.

En otras obras se desarrolla semejante problemática fecunda en un fraseo taquigráfico y robusto que integra esa forma de pintar tan suya que Luz María Solloa sabe comunicar instantáneamente a los contempladores de su arte.

Pinturas y series como ESPACIOS, EXISTENCIAS, LA MUJER FUERZA DE TRABAJO, CONCENTRACION y varias más, muestran y transmiten una nueva atención por el destino del hombre y la sociedad que enriquece con valores propios el arte de nuestro tiempo.
Martha Orozco - 2007
Profunda es la pintura de Luz María, no para verse de prisa sino como un motivo de meditación. ¿Qué mayor motivo para meditar que el tiempo que nos fue asignado para actuar?

Fríos y cálidos, colores antiguos como la tierra en sus óxidos y ocreas, contrastando con finos azules y grises, etéreos y sutiles.

Los fondos que Luz María crea, ya sea sobre papeles blancos o papeles de amate, hacen un eco a los valores tonales de sus sujetos.

Sus acuarelas nos hablan de misterios no resueltos, el designio en el caminar del hombre y la medida del tiempo para realizar nuestro papel dentro de este gran escenario llamado “La Vida”.

Figuras humanas que se preguntan sobre su existencia en el tiempo o en su destiempo. Signos del zodiaco que envuelven al sujeto y este se interroga sobre su libertad.

Luz María, amante y conocedora de la música, evoca a los grandes compositores rodeados de notas e instrumentos y sus composiciones pictóricas están también divididas en acordes y silencios.

Los paños se repetirán en sus obras, haciendo ritmos ondulantes que conducen al sujeto a sorpresas inesperadas dentro del tiempo.
Beatriz Gaminde - Directora del Museo Nacional de la Acuarela - Julio 2007
Agua, aire, tierra, fuego, son elementos que conforman la vida, lo mismo que conforman la interesante obra de Luz María Solloa, quien a través de cada una de sus creaciones, nos lleva a reflexionar sobre la pareja, la confrontación del ser y su relación con el cosmos.

El Museo Nacional de la Acuarela “Alfredo Guati Rojo”, se honra en presentar la muestra de la Maestra Solloa quien ha recibido diferentes reconocimientos y con una amplia trayectoria, ha realizado exposiciones en México y en el extranjero.

“Tiempo y Destiempos” es el título de esta exhibición. El tiempo, un enigma para el ser humano, vivimos en una sociedad donde se aprovecha al máximo el tiempo que se puede controlar; sin embargo, el que llevamos a cuestas, el que nos transforma día con día, se niega…

Así, la artista, con esa voz muda de las forma y colores dice: “Dame más tiempo para realizar mi tiempo: tiempo para trabajar, tiempo para aprender, tiempo para admirar… y tiempo para detener el tiempo”.
Albretch Weckmann - Leiter der Kunstchule Filderstadt - Abril 2006
Su concepción imaginativa de la figura humana, nos evoca al inicio del Renacimiento, cuando Leonardo, conocedor de las ciencias antropológicas y maestro de las técnicas artísticas nos enseña nuevo caminos para representarla.

Época está en que la interpretación visual se desarrolla a través de los campos de la investigación y del análisis corporal, considerando para ellos el manejo de las dimensiones de la proporción de los materiales y del movimiento.
Con la imagen de esta época excitante, en la que se crearon las bases que persisten hasta la actualidad, podemos describir algunos de los meritos de la artista.

Ahí encontramos el deseo de la práctica de la representación naturalista.
Con ello va creando, respetando las reglas de la perspectiva, visualizando la figura que aparece a la altura de sus ojos y con la vista hacia abajo, con acercamientos o tomando en cuenta la reducción de partes del cuerpo, una figura perceptible modulada, que la artista con color y matices grises realiza.

Mas allá encontramos en los trabajos de Luz María los grandes Temas del Ser humanos, como el del cirulo de la vida y la muerte, de la armonía, del encuentro, como del aislamiento de la existencia.

Y algunas veces aparecen sus constelaciones figurativas, como un citado o mejor dicho como el relato de la continuación de la dramática vista Universal de los frescos de la Capilla Sixtina.

Pero, seria incompleto e injusto limitar los impulsos de su obra tan solo al Renacimiento.
Me parece agradablemente como una artista con una gran preparación y abierta personalidad; evidentemente vive con los ojos abiertos en el presenta, en el hoy y aquí, y al mismo tiempo enraizada activamente en nuestro pasado cultural.

Déjenme aclara mis constancias de estas referencias culturales.
La artista somete la realista o hasta naturalista figura humana, a un quiebre prismático. Con esto la obra experimenta un resultado completamente nuevo en su propio efecto total.

Este método tomado del cubismo, la guía hacia una especio peculiar, que se encuentra entre la ilusión especial conocida como “Guckkasten” (ilusión de espacio) y el corte de relieve cubista, del cuerpo plástico.

Además enajena la artista la posibilidad de un exceso de realismo a través de la reducción del color.
Rosario Giovannini - 2005
“Un Prisma Luminoso en Movimiento”

Para hacer un juicio estético sobre la obra de Luz María Solloa, debemos de someter el trabajo de la pintora a un análisis lógico y objetivo, tanto por la resolución, como por el resultado en las pinturas, la ordenación de los elementos visuales que las conforman.

El cuanto a los temas, el campo de referencia es generalmente el cuerpo humano que se integra y desintegra como prisma luminoso en movimiento dentro de un marco como un prisma luminoso en movimiento dentro de un marco con la perspectiva tradicional, la representación de la realidad exterior, utilizando el discurso como hilo conductor, esto le da de ventaja, que consigue un personalismo estilo propio.

El movimiento que las figuras proyectan, tenemos que pensar en la velocidad y en la geometría que multiplica la ordenación de los elementos visuales que componen y forman la estructura de sus composiciones que son planeadas de una manera solida y sustentada.

El color también da un sentido homogéneo por el amplio proceso expresivo que da a sus tonalidades, colores puros, complementarios, opuestos, manchas contrastadas que acentúan las formas, todo con el mismo peso en un eco que se alinea a sus deseos.

Personajes que pasean por la vida, hombre y mujeres que no expresan sentimiento alguno, solo están presentes en una gimnasia plástica, armoniosa y equilibrada en un ritmo regulado por intervalos de luz y sombra.

Sabemos que toda obra estética es un producto de la ficción de una idea que el artista desarrolla y trabaja, Luz María plantea de alguna manera, la interpretación emotiva de los elementos y su dinamización.
Juan Jose Beltrán - 2004
“Espacios”

Luz María Solloa maestra formadora de artistas…

Luz María Solloa artista creadora de imágenes, sueños y fantasías llevadas a la realidad, con la destreza que ha desarrollado, a lo largo de una experiencia por años de aprendizaje, en el empleo de técnicas plástica; en su carrera de artista de la imagen.
Con el uso de diversos materiales para hacer realidad la recreación de sus personajes, “Acróbatas – Bailarinas – Amantes”, que se encuentran y se separan sin alejarse demasiado en su particular universo de listones y cintas, que los une en un mundo geométrico de escuadras y circuitos que nunca se cierran, para darles la libertas de existir; en la conciencia de colores ocres, naranjas y azules de la imaginación de Luz María.
Angel Mauro - Octubre 2001
La obra Pictórica de Luz María Solloa nos incita a sumergirnos en el mundo fascinante del cuerpo humano y sus múltiples manifestaciones. Su tratamiento corporal es de gran plasticidad, logrando atraer la atención del espectador.

Utiliza el circulo, símbolo de la conciencia cósmica, de lo que no tiene principio ni fin y que integrado a su quehacer artístico propicia, plásticamente, un goce puramente estético.

Su ya fructífera trayectoria le permite expresarse con más soltura, con mas conocimiento del tema tratado y con una visión más profundo del mundo que lo rodea.

Veremos a Luz María con sus aciertos, incursionar, buscar y proponer nuevos derroteros, cimentándose positivamente en el mundo de nuestra plástica.
Alfredo Guati Rojo - Marzo 1997
Estos son los tiempos de la acuarela, tiempos de rescatan del olvido una forma ancestral de pintar. Aventura sin fin de plasmar la belleza en el blanco del papel, todo luz, para poner el color que se trasmuta en poesía rediviva. Luz María contagiada de ese afán, me ha pedido pergueñar unas líneas para acompañar esta muestra de su amorosa búsqueda de un lenguaje propio, en donde el domino del oficio y la creatividad de sus acuarelas le permite transmitir al espectador que es todo ojos, ávido de los placeres de la imagen y de lo que se sugiere o expresa en ellas.

Una idea recurrente en sus últimas obras, descubrimos hoy econvertidas en ventanas: espacios que circunscriben pensamientos o emociones; secuencias subjetivas que no terminan, vivencias humanas que son espacios llenos de fantasía.

Acompañar aquí con la palabra escrita, la aventura de una artista en este nuevo encuentro, que no es el primero en su vida para presentarse ante la crítica de arte y del publico me congratula, por que los acuarelistas de hoy compartimos y convivimos este fenómeno estético que se produce en nuestro país, que enriquece nuestra pintura, y aun, deja una huella: una presencia creadora.

No ha sido fácil para Luz María el camino en la jungla ciudadana, ni tampoco la lucha por ganar experiencia para manejar el agua y el color, lucha que renueva cada día para lograr una personalidad o un estilo. Estamos a su lado para aplaudir su esfuerzo y estoy seguro que también le será gratificado por todo los que aquí llegaren.
Laura Elenes - Mayo 1994
“El Paraíso Recobrado”

Color suave, piel luminosa, sabia expresión de los músculos, hombres y mujeres despojados de civilización contaminante encuentran su espacio en la irrealidad real de la pintora Luz María Solloa.

A la orilla del agua, a pleno aire peces transparentes se confunden con la espuma marítima y visten en jirones la desnudez, exenta de erotismo de los protagonistas de los cuadros de Solloa.

Oleo, pastel y acuarela son los medios utilizados por la pintora cuya paleta suave y luminosa de alguna manera se asocia a la del gran español Sorolla, y que aplicados adecuadamente realzan el dominio de la figura al desnudo.

Desnudos femeninos y masculinos, en ocasiones solitarios o enlazados por las manos, tienen la extraña virtud de traspasar el horizonte de lo real sin llegar jamás al realismo mágico o al surrealismo, permanecen serenos, tranquilos en un ámbito irreal donde a veces, solamente a veces, percibimos las puertas de ese otro mundo que nos podría conducir a la fantasía.

Artista suave, tranquila y extraordinariamente solida se revela en sus obras, tan clara como sus transparentes intersecciones de planos y en la firmeza de los cuerpos protagónicos de sus obras.
El agua es omnipresente en su pintura, sea que el hombre como especia aparezca en ella, o las criaturas que viven en ríos, lagos y mares, y así peces, corales, caracoles, flora y fauna acuática aparecen en las redes que tienden los pescadores, a la orilla del océano, o en el lago de Xanitzio. Van a las profundidades del océano o flotan translucidos en medio del paisaje.
Es refrescante en la actualidad ver la obra de los artistas que conocen su oficio y sobre todo que sobrepasan el reto de la figura humana y se solacen en recrearla, no como pretexto sino como un todo, fuera de la violencia, fuera de la violación, lejos de la ciudad, de la contaminación física atmosférica y moral, la obra de Luz María Solloa nos conduce al Paraíso Recobrado.
Manuel Arrieta - Abril 1993
En la variedad del tema plástico de la naturaleza, una de las forma que necesita de mucho estudio, mucha observación y de bastante análisis plástico es el cuerpo humano, con toda esa dificultad por lograr su elasticidad, sus movimientos, sus variadas poses y viene a sumarse a esto el gran problema del juego que hace la luz en el acariciar cada parte, cada musculo cada escorso en sus infinitos matices.

Luz María Solloa tiene en sus manos y en sus ojos, ese compás que tiene el artista fino para proporcionar, estructuras las partes del cuerpo del modelo y trasladarlo al cuadro para incorporarlo al espacio visual, en cada cuadro se observa la intensión de acusar la belleza de la forma en sus proporciones, de la fuerza del musculo en la anatomía de la figura masculina, esas espaldas en que cada luz marca su variada superficie y en sus figuras femeninas, proyecta su delicadeza de mujer, su ternura, la fineza de la línea de la piel y la dulzura en el rostro, sus tonos de la profundidad de su observación, sus lejanías en sus cuadros son sutiles, apenas marcados creando distancias profundas que hacen destacar la belleza de sus primeros planos.

Sus temas de pescadores bajo la claridad de un cielo tranquilo sus redes en donde se trata de atrapar la vida, todo ello pintado en su propio estilo y con su marca artística en su anhelo de comunicar, de expresar sentimientos o manifestar sus inquietudes con su habilidad creativa y definir mediante el vehículo de la pintura, los menesteres del realismo y las metas de la expresión profunda.

Unido a su calidad pictórica, utiliza la técnica de la acuarela, pintura al agua, desafío que pocos artistas pueden acometer, y a ella ha servido para emprender con entusiasmo, amor y dedicación su continua búsqueda de una expresión muy propia.
Helmut Kolter - Alemania - Enero 1989
Como centro de sus trabajos se encuentra en su mayoría el Ser Humanos, así como los paisajes, en los cuales demuestra la influencia que en su colorido toman las luces de su Patria.

La reproducción de Luz y Atmosfera sobrepasan la de nuestra pintura Impresionista Europea.

La paleta enriquecida a través de tonalidades de colorido, que a nuestros ojos son atrevidos, se presentan sin embargo fascinadores.

Luz María reduce el número consciente de colores, pero con tal cantidad de matices con lo cual hace vivir estas representaciones de personas, las cuales son seres muy expresivos, conscientes de su situación en la vida y de su destino, y este conocimiento sobresale de los cuadros y se posesiona de los espectadores….